Mi padre no me conoce
En los 45 años de mi vida no ha habido un solo dÃa en los que mi padre no me haya llamado por teléfono a las 9 y media de la noche o visitado a mi casa o al trabajo. Hoy, gracias al puto Alzheimer a la rotura de su cadera derecha y 21 dÃas en el hospital, no ha sido capaz de reconocerme.
Se que se acuerda de mi ya que me ha llamado pidiendo ayuda como ha llamado a todos sus recuerdos que se agolpan en su cabeza. El que me recuerde es una esperanza que todavÃa queda, esperanza de que vuelva a ser el que fue, esperanza inútil.
Me ha dolido, me duele ver a mi madre limpiarle y darle de comer como a un bebe.
¿Donde tenemos el botón del off? Quiero apagarle, que se acabe su sufrimiento absurdo, sin sentido.
Quiero recordarle llevándome de paseo o al cine a la sesión de tarde, velando por mi, preocupado a todas horas. Cargado con tonterÃas del todo a cien para mis hijos, contándome sus batallas, de lo bueno que era en su trabajo y de cuanto lo querÃa la gente. Quiero recordarlo escribiendo al director del periódico para protestar por que, en el barrio, la calle estaba sin asfaltar, o escondiendo las notas del colegio a mi madre para que no hubiera follón.
Quiero hacerme viejo como él y poder acordarme de que hubo un dÃa en que tuve un padre y que éste, fue el mejor.